miércoles, septiembre 12

La otitis de Ambar




 Tengo una amiga viviendo en Paris, y este verano andaba preocupada por su hija pequeña de, creo, unos doce años. Estaban de vacaciones en España y Ámbar, su hija, tenía un dolor fuerte de oído. En la farmacia le aconsejaron que debía hacer con la otitis de Ámbar y hace poco me pidió que le contara algo más sobre las otitis. Así que me he puesto manos a la obra y primero os cuento lo que dicen los libros y después mi consejo de” madrecéutica”.    

Por otitis entendemos inflamación del oído, y podemos distinguir entre otitis externa si afecta al oído externo y otitis media si afecta al oído medio.

Os dejo una ilustración para que se vea claro.

                                                                                                                                              La membrana del tímpano es la que nos separa anatómicamente oído externo de oído interno.
                                   
La otitis externa por lo tanto es la inflamación de la piel que recubre los conductos auditivos. Puede ser una otitis externa aguda generalmente de origen bacteriano o una otitis externa crónica de origen alérgico.
 La primera tiene una duración corta y la segunda, la crónica, puede extenderse más allá de los tres meses.

Existen una serie de circunstancias que predisponen la aparición de este tipo de otitis: la humedad o prolongada exposición al agua y cloro, condiciones  de la piel como eczemas, seborrea o psoriasis, algún trauma como por ejemplo cuando removemos el cerumen, el uso de tapones o audífonos, o la existencia de obstrucciones por cerumen o cuerpos extraños.
 La estación en que más otitis externas se diagnostican  es en verano con el uso de las piscinas.
El picor es el síntoma inicial. Luego aparece el dolor, a menudo intenso y que aumenta al presionar delante del orificio del conducto auditivo externo y al manipular la oreja, al mastiscar, hablar o reír.
Algunas veces el oído supura, pero es raro que el paciente tenga fiebre.

El tratamiento  se dirige a controlar el dolor, erradicar la infección y prevenir las recaídas.

El dolor se controla con analgésicos como paracetamol  o ibuprofeno por vía oral. No se aconseja la prescripción inmediata de antibióticos salvo en determinadas situaciones como niños menores de 2 años  tras su consulta con el pediatra, o síntomas de otalgia moderada a severa y fiebre por encima de 38,5 grados Celsius.
Existen especialidades farmacéuticas tópicas en forma de gotas oticas que combinan antisépticos con antiinflamatorios  o con antibióticos tópicos, pero hay que tener precaución ante la sospecha de perforación timpánica .
 Así están contraindicadas soluciones potencialmente ototoxicas como soluciones en base de alcohol, soluciones con bajo PH, o conteniendo antibióticos aminoglucosidos o combinaciones de ciertos antibióticos con esteroides.

Es bastante útil en el caso de nadadores o personas que realizan actividades acuáticas para prevenir esta dolencia un preparado oficinal que elaboran las farmacias a base de acido bórico (antiséptico y antifungico): “acido bórico al 4% en solución hidroalcoholica o en solución de glicerina y agua”. 
Este preparado realiza una función profiláctica y basta con aplicar un par de gotitas en cada oído después del baño.

La otitis media aguda es la inflamación del oído medio con  o sin perforación timpánica. Generalmente tiene un agente causal bacteriano o viral.
Aparece dolor de oído (otalgia), fiebre e irritabilidad  y a veces, supuración (otorrea) y  vértigo.

En más del 80% de los casos la otitis media aguda se resuelve espontáneamente y se obtiene mejoría en 48 -72 horas con tratamiento sintomático a base de analgésicos y antiinflamatorios vía oral.

Se recurre a tratamiento con antibióticos en determinados supuestos  como niños menores de 2 años, si la otitis es bilateral o hay síntomas como fiebre por encima de 38.5 grados Celsius o vómitos.
No están recomendados ni antihistamínicos ni descongestionantes.

Hasta aquí las dos clases de otitis más frecuentes y que sobre todo en niños son uno de los principales motivos de prescripción de antibióticos, a pesar de que, en una gran proporción de otitis, éstas se resuelven sin acudir a terapia con antibióticos sistémica.

Como “madrecéutica”  mi consejo ante la aparición de un dolor de oído moderado seria, ante todo, calmar el dolor con analgésicos y antiinflamatorios como paracetamol o ibuprofeno y observación de 24-48 horas. 
  Podemos recurrir a una terapia tópica en forma de gotas oticas pero ante sospecha de perforación de tímpano lo recomendado seria administrar aquellas gotas que contengan antibióticos de la familia de las quinolonas  (ejemplo ,ciprofloxacino).
 Los anestésicos locales están desaconsejados pues pueden enmascarar síntomas de infección grave. Y aquellas combinaciones de antibióticos con esteroides tópicas no deben prolongarse más de una semana porque pueden provocar atrofia de tejidos.
 Si aparece fiebre por encima de 38,5  grados Celsius  o si es un niño de menos de 3 años o hay otorrea acudir al médico de atención primaria quien diagnosticara el tipo de otitis mediante la observación  si le es posible o bien remitirá al especialista.
Ambar resolvió bien al final su otitis  y continuó disfrutando del verano.